viernes, 19 de julio de 2019

mi diabetes tipo 1 y yo: 37 años y sigo contando

¿Otro diaversario? Sí, ¿pueden creerlo? El 15 de julio cumplimos un año más de vivir juntas y sigo contando.

Me parece que fue ayer que escribí aquella carta donde expresaba a través de las letras todo lo que había vivido con mi compañera de viaje, la diabetes tipo 1, por nuestros 34 años de convivencia.

Crédito de la imagen: Lorena Busso
Quizá esta vez no sea muy diferente...¿por qué? pues quizá porque sigo dando gracias por las cosas que aprendí gracias a ella y quizá porque siempre renegaré de las circunstancias que tuve (y tuvimos) que atravesar para llegar donde hoy me encuentro. Aquella "debilidad" que nos hace más valientes al momento de enfrentar otras situaciones médicas, propias o ajenas, y que generan en nosotros la empatía necesaria para ayudar a sobre llevarlas.

Cada año en nuestras vidas es un conjunto de enseñanzas y retos que aprendemos a superar - con o sin ayuda - pero que nos hace mejores seres humanos. Y en este punto quiero destacar el apoyo, incondicional, de mi familia; quienes hasta el día de hoy me permiten seguir acompañándolos en esta aventura llamada vida y que sin ellos las cosas hubieran sido muy diferentes.

Nadie dice que es fácil intentar pensar como mi páncreas todo el tiempo (¡oh no!), creo que nuestro páncreas ha llevado cursos de matemática pura y aplicada, algoritmos y todo ese mundo "fascinante" para algunos; pero la verdad con las justas puedo con la regla de tres para calcular carbohidratos jajajaja. Menudo trabajo el de nuestro páncreas (y sólo estoy hablando de la parte endocrina obvio!).

No sé si en mi caso fue cuestión de actitud o simplemente el haber aceptado que tengo una condición de vida y que no tengo por qué esconderla u ocultarme de la gente, pues no estoy haciendo nada malo.
Eso lo tengo claro desde hace algunos años atrás, pero no siempre fue así. 

Nota para los papás: seguro están preocupados porque sus hijos no comparten su diabetes tipo 1 con naturalidad. No se preocupen, es cuestión de etapas, algunos demoramos más que otros, pero al final lo terminamos compartiendo y, sobre todo, aceptando (que es lo más importante en este camino).

Vivo con diabetes tipo 1 hace 37 años e imagino que muchos de nosotros hemos pasado por un periodo de negación ante el diagnóstico o simplemente optamos por ocultar nuestro nuevo "estilo de vida" durante más tiempo del necesario para evitar preguntas, impertinencias de las personas y - por qué no decirlo - que nos miren raro. 

Y claro que nos van a mirar raro, al menos esa fue mi experiencia durante mucho tiempo. Recuerden que fui diagnosticada en los años ochenta y la diabetes no era para nada conocida, al menos en mi país, y menos en niños. Cuando se escuchaba la palabra "diabetes" la mayoría de las personas la relacionaban con "enfermedad de personas mayores", es decir, personas de la tercera edad y muchos imaginaban que les daba por vejez. 

Pues eso ha cambiado un poco, aunque aún encontramos muchas personas que siguen pensando lo mismo por un desconocimiento total de la patología, falta de información y educación de las autoridades y los organismos competentes en la materia.

¿Se imaginan cuando recién fui diagnosticada? yo era una niña a punto de cumplir 6 años y mis padres eran los encargados de inyectarme la insulina todas las mañanas. Como recibía sólo una dosis diaria no había mucho problema, pero cuando ya a los 9 años empecé a inyectarme sola, no me gustaba que me vieran inyectándome o midiendo mi glucosa y siempre trataba de ir al baño o a cualquier otro lugar donde no me pudieran ver. Me sentía el bicho raro entre mis amigas del colegio y los demás niños de mi edad. 

Ya llegada la adolescencia y posteriormente cuando ingresé a la Universidad, no había forma que yo realizara una glucometría delante de las demás personas, así fuera mi grupo de amigos. En esta etapa de la vida lo que menos quieres es "desentonar" con el resto, por así decirlo. Quieres ser y hacer lo que tu grupo de amigos y los chicos de esa edad hacen: van a la universidad, salen de fiesta, toman tragos y muchas cosas más.

Quizá en otro post les contaré mis épocas de universidad y cómo he madurado desde entonces (jajajaja). 

En serio, considero importante compartir mis vivencias con ustedes para que sepan que no son los únicos que se sienten o actúan de una u otra forma.

Ahora después de 37 años, sólo puedo dar gracias por todo lo que he vivido (lo bueno, lo malo, lo bonito, lo feo, lo espectacular y etcétera), porque son 37 años y sigo contando...¡y esa es la idea, seguir contando!

miércoles, 20 de marzo de 2019

día internacional de la felicidad

Hoy 20 de marzo se celebra en todo el mundo el Día Internacional de la Felicidad y aunque tiene una fecha en el calendario, en mi opinión, deberíamos celebrarlo todos los días e intentar crear más felicidad para nosotros mismos, quienes están a nuestro lado y para el mundo que nos rodea.

Estamos viviendo una época en que todos estamos "buscando la felicidad", queremos ser felices y muchas veces no sabemos cómo. La idea de felicidad es - para muchos - que ésta es la meta y en realidad creo que es el proceso por el cual atravesamos a los largo de nuestras vidas. En fin, ese será motivo para un post más reflexivo.
  
Foto: evtvmiami.com

Desde 2013, las Naciones Unidas han celebrado el Día Internacional de la Felicidad como reconocimiento del importante papel que desempeña la felicidad en la vida de las personas de todo el mundo. Consciente de que la búsqueda de la felicidad es un objetivo humano fundamental, la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (ONU) decide proclamar el 20 de marzo Día Internacional de la Felicidad. 


Crédito: ONU


En tiempos de redes sociales, múltiples fan page, videos virales y fake news, la noticia podría parecer una broma. Pero hay todo un estudio detrás que lo respalda. La Organización de Naciones Unidas (ONU) publicó este miércoles 20 de marzo, que coincide con el Día Internacional de la Felicidad, su ya conocido Informe Anual de la Felicidad (World Happiness Report). Tiene casi 150 páginas (aquí puedes descargar el PDF) y un ránking con los países más felices del mundo. Finlandia, al igual que el año pasado, está en lo más alto. En Sudán del Sur, un país azotado por las guerras civiles, viven las personas más infelices del planeta.

Aprovechemos todos los días del año para "programarnos" a ser felices y compartir esa felicidad con quienes nos rodean :)

martes, 15 de enero de 2019

cuando calienta el sol...


Artículo escrito para la publicación N° 76 de la Revista digital EN3D de la Federación Española de Diabetes en Junio de 2018.

Como dice la letra de una conocida canción: “Cuando calienta el sol…” y es que cuando llega el verano debemos tomar algunas precauciones para que en esta época del año los días calurosos no nos jueguen una mala pasada ni interfieran con nuestra diabetes, en mi caso, mi diabetes tipo 1.

En temperaturas altas solemos deshidratarnos, a través del sudor y de la orina, así que lo más importantes es mantenernos hidratados todo el tiempo. Y qué mejor que el agua para lograrlo. Tomar agua de manera regular durante todo el día es una de las bases para evitar episodios de deshidratación que - en nuestro caso - puede ser bastante complicado llegando a afectar nuestros niveles de glucosa de manera drástica.

Aquí algunas recomendaciones para disfrutar de un verano sin sorpresas:

1.- Utilizar bloqueador solar en todo momento. Si vas a disfrutar de un maravilloso día en la playa o en la piscina la aplicación del bloqueador solar debe ser repetido varias veces durante la exposición al sol, pues por más que los bloqueadores dicen que son “resistentes al agua” o “waterproof” suelen salirse con el agua de la piscina, mar y con nuestra propia transpiración.


Esta es una forma de evitar las quemaduras solares.  Y es que cuando gozamos de un lindo día de verano solemos olvidarnos de todo y lo único que queremos es disfrutar de la playa, el mar, la arena y muchas veces pasamos muchas horas expuestos al sol sin darnos cuenta; el resultado termina siendo quemaduras en nuestra piel…es por ello la importancia de aplicarse bloqueador solar y procurar estar en la sombra, debajo de la sombrilla o en algún lugar donde podamos refugiarnos de los rayos solares.

2.- Otra recomendación es no exponerse en las horas de mayor radiación solar y calor, pues esto acelera el proceso de deshidratación si es que no hemos tomado agua de manera regular. Y es que el calor puede aumentar los niveles de azúcar en la sangre si no estamos bien hidratados, ya que la glucosa en sangre se vuelve más concentrada.

3.- Pero los niveles de azúcar en la sangre también pueden bajar cuando hace calor, especialmente si se combina con la actividad física, la cual es inevitable si uno nada en el mar o la piscina. Por esta razón es importante medirse la glucosa con regularidad para saber que estamos en nuestro rango de glicemia. 

4.- Muchas veces es más difícil de manejar nuestras glucosas, pues estamos realizando actividades que no son regulares en nuestro día a día y por eso debemos de tomar todas las precauciones teniendo siempre a la mano nuestro glucómetro, insulina y algo azucarado en caso baje la glucosa.

Cuando tu bomba de insulina no puede entrar
a la psicina, pero te "desconectas" y después
te la "conectas" y todo sigue igual.
5.- Mantener nuestros insumos como glucómetro, tiras reactivas e insulina bajo la sombra es muy importante. En el caso de la insulina, siempre llevar un cooler donde podamos colocarla y permitirnos una mayor comodidad con respecto al almacenamiento de la misma. De esta forma, la insulina permanecerá fresca durante horas y no perderá su efectividad.

6.- Si usas bomba de insulina con tubo y que no es resistente al agua (como yo) asegúrate de desconectarte y dejar la microinfusora de insulina dentro del “cooler” en la sombra para que se mantenga fría. Después de disfrutar de un rato en la piscina o en el mar, vuelves a "conectarte" la bomba de insulina y listo. 

7.- Si cuentas con una bomba de insulina que es resistente al agua y no tiene tubos puedes entrar al agua cuantas veces quieras, pero siempre pendiente de los adhesivos de tu dispositivo, pues tanto la natación como la sudoración a veces pueden hacer que los adhesivos sean menos pegajosos y puedan despegarse.

Recuerda que podemos disfrutar del verano y el sol siempre que tomemos algunas medidas de prevención para evitar situaciones que puedan dañarnos o alterar el tratamiento de nuestra diabetes.