día mundial de la diabetes 2016

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miércoles, 7 de junio de 2017

mi diabetes tipo 1 y el deporte

Todos sabemos que la actividad física es uno de los pilares de nuestro tratamiento junto con la insulina y el conteo de carbohidratos de las comidas que ingerimos. Así como el control de nuestras glicemias de forma regular.

Créditos: Imagen de acelu.org
Bueno...si bien ahora lo sé y la mayoría de personas pueden acceder a esta información, en la "época" en que fui diagnosticada (sí, ya sé, hace años luz...pero en realidad recién van a ser treinta y cinco años..ups!), allá por los años ochenta, no se tenía la misma idea. O mejor dicho, aquí en Lima, Perú el médico que me atendía estaba un poco desinformado (¿confundido?...quizá) al respecto. Y hablo de mi experiencia, pues no puedo generalizar.

No sólo se encontraba desinformado acerca de la importancia del deporte, sino que hizo que mis papás me sacaran de las clases de gimnasia que tenía en el colegio como actividad extra curricular en aquel entonces y que me apasionaba (además tenía potencial), lo cual interpreté (a los 6 años) como un castigo. Y como les digo siempre, mis papás - ante el temor de una bajada de glucosa y sin glucómetro que pudiera corroborar los valores de mis glicemias - le hicieron caso al doctor pues se suponía que sabía lo que hacía. 
Créditos: Imagen de guiafitness.com

Estoy segura que si ellos hubieran contado con educación en diabetes, la información y la tecnología disponible, que existe hoy en día, otra hubiera sido su decisión. 
Pero no se puede llorar sobre la leche derramada, ¿cierto?. Además en ese entonces ni siquiera tenía un glucómetro y mucho menos conocimientos de conteo de carbohidratos...y estaba a años luz de tener ese encuentro cercano "del quinto tipo".

Para que tengan una idea...el médico que me atendía indicó desde el inicio una sola dosis de insulina de acción rápida y NPH (la de acción lenta), las únicas en nuestro mercado y - que dicho sea de paso - eran insulinas de porcino o bovino. Así que no habían dosis que variaban de acuerdo a la glucometría (control de la glucosa en la sangre con glucómetro), si estaba resfriada o enferma, o si hacía o no actividad física. Y por esta razón, para evitar las hipoglicemias mis papás siguieron las indicaciones de mi médico.

Después de algunos años, intenté practicar algún deporte pero se dieron una serie de cambios como reacción en cadena: cambios de colegio, clases de inglés todos los días después del colegio e incluso fines de semana para nivelarme, etc. Y todas estas actividades académicas se llevaban el poco tiempo libre - por no decir que éste no existía- y las escasas energías. 

Fue así que nunca practiqué ningún deporte. Siempre me dediqué a estudiar y a superar los obstáculos académicos, una forma (que según yo estaba bien) de recompensar a mis padres y hermanos por los cambios tan drásticos que causé en sus vidas y que puse "patas arriba". Esta es la culpa de la que he escrito en algunos posts. Se puede decir que compensé el deporte por una cantidad alucinante de retos académicos, dejando de lado mi diabetes tipo 1 y el deporte.

Cuando ingresé a la universidad seguí el mismo patrón: estudio, estudio y más estudio...siempre tratando de estar entre las primeras y eso, obviamente, generaba una cantidad de estrés increíble. Y cuando salí al mundo a trabajar fue igual que con el estudio: siempre destacar y ser la mejor. Si hubiera tenido esa perseverancia en el deporte y no en el estudio o trabajo, mi vida hubiera sido diferente. 

Créditos: @diabetesabordo
Pero ¿saben algo? nunca es tarde. Si bien no he sido deportista (y admiro a quienes lo son) sé que la actividad física es muy importante para mi considerando a mi compañera de viaje (la diabetes tipo 1) a quien tuve descuidada durante varios años. Es por ello, que hace unos años atrás decidí tener "calidad de vida" y no dejar que el trabajo ni sus horarios me consumieran en vida. Parece una frase cliché pero en mi caso es totalmente cierto. Hubo un momento en que tuve un trabajo pero iba perdiendo mi salud...y todos sabemos que sin salud no podemos hacer nada. Así que cambié el chip de mi cabeza y decidí hacer algo que disfrutara. 

No me gusta ir al gimnasio...en algún momento lo hice y terminé en clases de baile, ni siquiera aeróbicos. Y definitivamente te tiene que apasionar o motivar la actividad física o deporte a realizar. 

Me encanta la música (hasta trabajaba con música porque si no era aburrido) y quienes me conocen saben muy bien que me fascina bailar; por eso ahora salgo a caminar y escucho música, música que me levanta el ánimo y me llena de energía para poder llevar el ritmo al caminar. Y es así que estoy haciendo pequeños pero significativos avances en lo que respecta a incluir la actividad física en mi día a día. 

Sé que el tiempo perdido no regresa, pero mejor es tarde que nunca. Así que si eres de los que no practica ninguna actividad física...medita un poco y hazte ese favor, tu cuerpo, tu diabetes y tu salud te lo agradecerán, no lo dudes.

Y si practicas algún deporte te felicito, si lo haces de forma profesional mejor aún y sobre todo aquellos deportes de máxima exigencia física y mental como son el Ironman, triatlones, maratones, rutas en bicicleta, etc porque requieren de mucha disciplina, perseverancia, entrenamiento, conocimiento de tu organismo ante las diversas situaciones que se presentan y buen humor...así que a disfrutarlo a mil.
Y si encima lo realizan personas con diabetes tipo 1...mis respetos y admiración para ellos. Pronto traeré nuevas historias de personas con diabetes que se dedican a estos deportes de exigencia. No se los pierdan.

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