día mundial de la diabetes 2016

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viernes, 15 de julio de 2016

carta dirigida a ti...

Ya han pasado 34 años, ¿puedes creerlo? Aún no me lo creo…tanto tiempo atrás, tanto para volver al pasado y recordar que un día como hoy, 15 de julio, entraste en mi vida y en la vida de mi familia sin que nadie te invitara y mucho menos aceptara que te quedaras. 
Pero tú decidiste quedarte aunque sabías que no eras bienvenida. Pero así lo decidiste aunque por momentos te diera la espalda. 

Pusiste mi mundo de cabeza, aquel mundo que conocía y que aunque a pesar de mi corta edad muchos creen que no recuerdo, pero cómo no recordar los mejores años de mi niñez. Hiciste que tuviéramos que hacer cambios drásticos en nuestras vidas, en aquel entonces, y quizá esa fue la culpa que siempre me acompañó…hasta hace unos años atrás: que por mi culpa mi familia tuvo que cambiar lo ya conocido por algo totalmente desconocido en varios aspectos de nuestras vidas.

Durante estos 34 años hemos vivido muchas cosas juntas y es por esta razón que esta carta va dirigida a ti, mi compañera de viaje.

Créditos: Imagen de mejorconsalud.com

Hemos atravesado por muchas etapas de la vida, hemos tenido buenos y malos momentos; momentos de distanciamiento (en que yo no quería saber nada de ti y mucho menos que estuvieras presente en mi día a día); momentos de aprendizaje (claro que la que ha tenido que aprender he sido yo; yo he tenido que aprender de ti y aún después de 34 años sigo aprendiendo cada día) y aún me sorprendes - ¡¿puedes creerlo?!; momentos de comprensión; momentos de negación; así como momentos de inexplicable comunión, es decir, en que todo fluía de manera tan natural que parecía que ya éramos amigas de la vida y no sólo compañeras de viaje.

He tenido que aprender a comprenderte aunque muchas veces actúas de manera inexplicable y prefiero no desgastarme buscando un por qué. La verdad es que muchas veces eres un enigna para mi y descifrarte en todo momento resulta agotador. A veces lo he logrado y otras he fracasado...

Pero así como hemos tenido momentos malos, no puedo negar que me has enseñado muchas cosas a lo largo de este camino. Me enseñaste a ponerme en el lugar del otro, en los zapatos de las otras personas, eso que se llama empatía. Me enseñaste el verdadero significado de solidaridad, ese sentimiento que nace desde el corazón y así es cómo se comparte; me enseñaste a identificarme con el dolor ajeno, porque no soy la única que pasa por todas las cosas que una condición crónica hace que pases por.

Me enseñaste a dar la mano, porque más de una vez me la dieron a mí y eso no es fácil de enseñar en un mundo como el de ahora en el cual prevalece el egoísmo y la desidia. Me enseñaste a ser agradecida, así es, a agradecer por las oportunidades que me diste de conocer otras realidades que quizá no las habría visto sin ti; me enseñaste que siempre, siempre debía dar gracias por lo que tenía, por lo logrado y por lo que aún no conseguía.

Gracias a ti he conocido personas realmente espectaculares: niños, niñas, mamás, papás, hermanos (as), etc que quizá no hubiese llegado a conocer si no fueras mi compañera de viaje; me has enseñado el lado humano de todas estas personas y que todo lo que hacemos con, y desde el, el corazón te causa satisfacciones personales increíbles.

Claro que tuve momentos en que me dije: ¡basta! Ya no necesito que me enseñes nada más por ahora; encárgate de enseñarle a otros; pero a mí déjame en paz. Y no fue por mala onda ni nada por el estilo sino porque ya no soportaba que todo lo que estaba viviendo en ese momento tuviera tu sello, como recordándome por qué tomé o dejé de tomar ciertas decisiones; pero es parte del aprendizaje en la vida, ¿no? (estoy segura que eso me contestarías).

Tú me has motivado a emprender muchos proyectos y tomar diversos caminos en los últimos años; y eso es algo que debo agradecerte.

Hasta que la cura nos separe…aunque siendo realista creo que envejeceremos juntas y tendremos que soportarnos la una a la otra; porque si existe una cura, no creo que llegue a disfrutar de ella y liberarme de ti tan fácilmente…

¿Te preguntas si te echaría de menos?...Mmmmm, no, no te echaría de menos, pero he de reconocer que contigo en mi vida he aprendido a ver algunas cosas desde otra perspectiva; no sé si mejor o peor, simplemente de una manera diferente. Quizá soy más sensible de lo que ya era (eso no te lo estoy agradeciendo…¡ojo!) pero imagino que todo este viaje que hacemos juntas hace tantos años con encuentros y desencuentros tiene una misión en este mundo y eso es lo que sigo tratando de entender.

Me despido de ti diciéndote que han tenido que pasar 34 años para darme cuenta de muchas cosas respecto a nuestra “relación”, pero que hasta hoy este viaje ha tenido de todo un poco: alegrías, tristezas, preocupaciones, complicaciones, desmotivación, ilusiones así como desilusiones, pero es el viaje que me tocó y el camino que nos tocó andar.

Así que feliz diaversario #34 mi compañera de viaje...a soplar las velitas...sí lo sé...debemos soplarlas juntas (risas).

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