día mundial de la diabetes 2016

día mundial de la diabetes 2016

miércoles, 14 de mayo de 2014

lo que me baja el ánimo - #dblogweek día 3

Siguiendo con la dinámica de #DBlogWeek el tema de hoy es What Brings Me Down - Wednesday 5/14 que en español sería algo así como "Lo que me baja el ánimo".

Mayo es el Mes de la Salud Mental por lo que ahora parece un buen momento para explorar el lado emocional de vivir con, o cuidar a una persona con diabetes. ¿Qué cosas pueden hacer que el tratar con la diabetes se convierta en un tema emocional para ti y/o para un ser querido? y ¿cómo hacerle frente?(Muchas gracias a Scott de Strangely Diabetic por la coordinación de este tema).

Debo ser sincera, si colocara en este post todas las situaciones que cambian mi estado de ánimo y que están relacionadas con mi diabetes, no terminaría nunca. Así de simple, y por ello voy a abordar algunos temas y otros serán motivo para escribir otros posts.

Las emociones, las emociones...vivir con diabetes se vuelve un maremoto de emociones encontradas, un día estás bien y al día siguiente estás en el suelo. Es una montaña rusa de emociones que muchas veces ni nosotros mismos llegamos a comprender y que fluctúan entre estar contenta hasta enojada y maldecir el tener diabetes.
Creo que el haber sido diagnosticada desde tan pequeña (me refiero a la edad, no a la altura, pues sigo siendo bajita o chaparrita) impuso en mi muchas restricciones que debía (sí o sí) acatar. Y por más que cumplía todo lo que me decían mis papás y el médico (claro que con algunos lapsus brutus en los que iba en busca del tesoro perdido llamado "dulces"), eso no dejaba de darme cólera y rabia por tener que ser diferente a los demás. Eso es, me sentía la "rara", "extraña", "un bicho raro" ante la gente.
Imagino que en la mente de una niña de casi 6 años, el hacer todo bien y a la perfección era parte de equilibrar y compensar a mis padres y familia por el "haber venido fallada", y el haber causado un cambio radical en sus vidas a causa de la diabetes (mudanza, cambio de trabajo, cambio de colegios, etc). Este es el famoso sentimiento de culpa que me acompañó durante años de años, hasta llegar a sentir que sin mi la familia estaría mejor y podrían gozar de muchas comodidades que no teníamos por ser la diabetes una enfermedad costosa (al menos en el Perú).
Es por esta razón que en otros ámbitos, como los estudios, era perfeccionista y siempre me gustaba tener todo bajo control. ¡Ay! ese perfeccionismo y el tratar de controlar todas las variables sí que me traerían problemas más adelante.

Al empezar a tener complicaciones propias de la diabetes, maldije una y otra vez por lo que estaba pasando. Había tenido un control de mi diabetes (según yo) óptimo y los episodios de rebeldía me habían pasado la "factura" hasta llegar a un coma diabético (será material para otro post). Me parecía injusto estar atravesando por todas esas complicaciones, entre un médico y el otro, entre salas de operaciones y permisos de trabajo para la recuperación, hasta sentir que no podía valerme por mí misma y tenía que depender de los demás. Nadie lograba entender la gravedad de cada una de las situaciones médicas que atravesaba, sólo mi familia. Y es que aquí hay un punto muy importante, me da mucha rabia e indignación que las personas hablen por hablar y no se informen acerca de lo que es esta enfermedad degenerativa y sin cura; controlable, sí, pero sin cura hasta el momento. Me hacían sentir como la exagerada, histriónica y que todo lo agrandaba a la enésima potencia. Después comprendí que la ignorancia es el peor de lo pecados y que sigue siendo enorme en todas partes; y me irrita que ese desconocimiento acerca de la diabetes se preste a discriminación...que sí la hay (para este tema va un post especial porque hay mucho que contar...uffff!)

Claro que cuando uno está controlada en sus glucosas y al medirse la glicemia aparecen números en rango "que cantan como los ángeles" se siente una satisfacción increíble. La satisfacción de que el sacrificio, el control y el trabajo para mantenerse bien da sus frutos (como debe ser). Pero de pronto se apodera de mi la frustración si es que ese número está fuera de mi rango y no tengo la menos idea de por qué. ¿Por qué? esa es la pregunta y ojo que no siempre tendrá una respuesta lógica; creo que eso es lo más frustrante. El esforzarse para cuidarse y estar bien controlada y ¡pum! glicemias altas que desfilan por el monitor del glucómetro como si se rieran de uno...y sigo estando frustada buscando una explicación que muchas veces no la hay.
Considero que la frustración es una de las principales respuestas emocionales con la que debemos lidiar las personas con diabetes, y esta frustración muchas veces nos lleva al desgano y desmotivación para seguir adelante...y eso es lo más grave. Pues de pronto queremos tirar la toalla, ya no esforzarnos porque "¿para qué? si igual voy a seguir con las complicaciones y esto no va a parar", todo nuestro panorama se pinta de color oscuro y no hay ni un solo rayito de sol que se asome. Por eso, muchas veces nos gana el desgano, la apatía, los sentimientos de culpa, el no querer ver a nadie y permanecer encerrados en casa. Y es allí donde hace su aparición LA DEPRESIÓN, un estado nada saludable que nos va hundiendo en un hueco muy profundo del cual muchas veces ya no se puede salir sin ayuda.

Es difícil para mi compartir este post pues yo, aún, sigo batallando contra la depresión. Al inicio ni ganas de pedir ayuda tenía, pero después mientras más me iba hundiendo me di cuenta que necesitaba ayuda profesional. Y como siempre lo he dicho, considero más valiente a la persona que acepta que no puede sola y que va a buscar ayuda profesional, que aquella que cree que no necesita a nadie ni de nadie.
Como todo en la vida, tengo mis días buenos y mis días malos y definitivamente no todo es color de rosa al vivir con diabetes, pero lo importante es que estoy tratando de mantenerme a flote y no estar en el suelo sin querer levantarme. Y para todo este proceso ha sido vital el apoyo de mi familia, mis amigos y mis pares - sin ellos no estaría optimista y contenta, pues son ellos quienes me "echan porras" cuando se asoma algo de tristeza y qué mejor que ellos que entienden por las situaciones por las que estoy pasando. Por eso, gracias a esta comunidad #diabetesla que aunque recién nos hemos conocido ya se ha formado un lindo grupo de apoyo con el cual sabemos que podemos contar.

3 comentarios:

  1. Hola Cath!, que lindo poder leerte, y no lo digo por alegrarme precisamente de tus malos ratos o momentos, si no, por que es esperanzador, se podría decir, leer a alguien que pasa y siente lo mismo que tú, y sentir que no eres la única, yo he pasado y paso lo mismo que tú, yo soy de Tacna y si en Lima es difícil imagínate aquí, que sólo hay 2 médicos endocrinólogos, hay muy poquitos casos de diabetes tipo 1, así que muchas veces ni ellos mismo entienden muchas cosas que a uno o a mí me pasan, siento la misma cólera e impotencia, cuando lee mi glucómetro y veo un nivel súper alto cuando he seguido y comido lo que decía mi dieta y el dr. Apóyate mucho en la fe en Dios, a mí me ayuda mucho, tengo muchas dudas sobre mi tratamiento, me comunico con un Dr de Lima por correo cuando tengo algunas incidencias pero es horrible, hay que darnos fuerza y contarnos lo que nos pasa, para que otras personas aprendan de uno y nosotros aprender de otros. Cuídate mucho, te deseo mucha suerte en todo, y a seguir luchando, somos guerreras, nunca lo olvides!!!, mi nombre es Luciana, quizás podríamos ser amigas por facebook y ayudarnos, saludos!! :)

    ResponderEliminar
  2. Luciana prometo responderte en unos días, pues estoy pasando por un tema familiar difícil pero no quiero que pienses que no he leído tu comentario. Prometo responder pronto.

    ResponderEliminar
  3. Gracias Cath por compartir estos sentimientos con otros d-compis.
    Me identifico plenamente contigo y más hoy, que estoy pasando por un muy mal día emocionalmente, debido al descontrol de mi Diabetes tipo 1, ya por 33 años.
    Tan sólo que yo comencé con ella más tarde, afontando los problemas de la adolescencia, y sin el apoyo que tú tuviste de tu familia. La afronté yo solita, y eso es muy duro.
    Y es que aunque intentemos buscar ánimo, esa ayuda para afrontar los malos momentos entre la gente que nos rodea, muchas veces nos vemos solos e incomprendidos. Eso hace que aún nos hundamos más… Estás siendo la mano amiga a la que agarrarse en medio del temporal…
    Un fuerte abrazo y muchas gracias compi!!

    ResponderEliminar

Dejanos tus comentarios. Así nos ayudas a mejorar cada día. Gracias!